SEGREGACIÓN

En el siglo XX, las plantas de montaje de Henry Ford se establecieron en la ciudad de Detroit creando miles de empleos y una migración elevada a la ciudad. Para atraer aún más a trabajadores, Henry Ford decidió aumentar casi al doble el salario mínimo en sus plantas, esto mismo hizo que los trabajadores sean los principales compradores de los automóviles, haciendo de Detroit “la ciudad del automóvil”.

Debido a que gran parte de los migrantes provenían del sur, fue notorio el aumento de afroamericanos en la ciudad, muchos de los cuales se segregaron en barrios exclusivos para ellos en el centro, cerca de las plantas. Esto dejó de ser atractivo para los inversionistas y para “los blancos”, quienes le dieron la espalda al centro y voltearon a las periferias, construyeron sus propios suburbios y toda la infraestructura necesaria para lograrlo.

Fue tanto el problema de segregación que las personas no querían tener transporte público para no “mezclarse” con los demás, son estos actos sociales que no sólo afectan a las personas, afectan a toda una ciudad, a miles de ciudadanos, a un estilo de vida.

Las plantas manufactureras empezaron a mediados del siglo pasado a descentralizar sus cadenas de producción, demandando mucho menos mano de obra. La ciudad inició un proceso de decrecimiento poblacional sin precedentes, de tener más de 2 millones de habitantes en 1952, a tener 673 mil a la fecha. El 53% de la población se encuentra con empleo, 2/3 de ellos tienen sus trabajos fuera del centro de la ciudad y el 75% de los empleados dentro de la ciudad vive fuera de ella.

Después de declararse en bancarrota en el 2013, la ciudad se encuentra en un enorme reto de reorientarse a una ciudad sustentable, con una mejor calidad de vida, mejor oferta de trabajo y un atractivo para inversionistas. Dejar de ser una ciudad del automóvil y una ciudad dividida.

El discurso original de Martin Luther King fue dado en Detroit en 1963, para terminar con el racismo tan dominante en la ciudad.